No mientan más: no somos el fiel de la balanza.

Batiscafo

Desde el pasado miércoles 30 de mayo, cuando el POLO decidió por mayoría acompañar en segunda vuelta la candidatura presidencial de Gustavo Petro (aunque varios lo habían hecho subrepticiamente desde la primera), se ha desatado una infame campaña contra el Senador Robledo, quien a nombre de su tendencia dejó constancia que votaría en blanco.

Antes de explicar mi punto de vista sobre esta contradicción, debo reiterar que los desarrollos políticos siguen demostrando que Sergio Fajardo era el único capaz de quitarle base social al uribismo y que fue un acierto del POLO, tanto por los resultados, como por lo que se vislumbra hoy, ingresar a la Coalición Colombia y apoyar esa candidatura. Desafortunadamente la mejor propuesta no fue la que pasó a segunda vuelta.

La mayor parte de las acusaciones y de los inaceptables y procaces calificativos coinciden en señalar que “el voto en blanco es un voto por Uribe/Duque”. Nada más falso. En primer lugar, porque un voto en blanco, es un voto en blanco, es decir, expresa que no respalda ninguno de los dos proyectos en disputa.

Acusación similar he recibido de un grupo de confeccionistas que se han ilusionado con falsas promesas que les ha hecho Duque en el sentido de salvar al sector frente a las importaciones que los tienen al borde de la quiebra y que consideran que nosotros como defensores del trabajo y la producción nacionales, debiéramos estar del lado de la ilusión que pronto se desvanecerá.

Pero tal vez el mayor despropósito consiste en atribuirle a Robledo la posibilidad que, con su influencia, logre endosar los votos que Petro requiere para derrotar a Duque/Uribe. Las cuentas claras son: Robledo obtuvo 230.000 votos el 11 de marzo, lo que quiere decir que ese sería el número de ciudadanos que podría, eventualmente, influenciar para el proyecto de la “Colombia Humana”. Las proyecciones electorales indican que son necesarios entre 4 y 5 millones de votos adicionales a los que obtuvo Petro el pasado 27 de mayo para que gane el 17 de junio. Es claro que no somos nosotros el fiel de la balanza en esta disputa.

Descartada la posibilidad matemática que Robledo, y quienes somos parte de su sector en el POLO, asumamos la carga del triunfo o la derrota de Petro en segunda vuelta, es necesario insistir en que el proyecto que él hoy encarna, si bien no es el de “los mismos con las mismas”, si ha dado bandazos que colocaron a millones de colombianos en su contra para lanzarlos en brazos del proyecto antinacional y despótico del uribismo.

Mencionemos algunos de esos tumbos registrados durante su carrera política: no se nos olvida las inaceptables acusaciones de connivencia con el terrorismo contra Carlos Gaviria, la traición al partido del que fue candidato presidencial en 2010, y luego de perder en primera vuelta, haber votado en blanco en la segunda, exigir la representación legal para llegar a acuerdos con el recién elegido rival uribista Juan Manuel Santos. Ahí está el acta del Comité Ejecutivo del POLO de agosto 2 de 2010.

De otro lado, sus posiciones contradictorias, que de un lado incendian en la plaza pública multitudes inconformes y simultáneamente en las entrevistas en medios escritos envía mensajes de “acuerdos sobre lo fundamental” a los verdaderos dueños del poder. Este “proyecto alternativo” criollo, no nos cabe duda, pelará el cobre de forma temprana y no nos representa.

Tenemos todo el derecho a dejar esta constancia, pero más allá de ese derecho, que es inalienable, exigimos respeto por nuestra posición erguida, auténtica, valiente, y sobre todo, autorizada por vidas dedicadas a la verdadera transformación de Colombia y a la lucha en defensa de las gentes laboriosas, la soberanía y la democracia.

Periscopio: Es inaceptable también que se trate de convencer a la gente que nuestro punto de vista es el reflejo del ego del Senador Robledo. No es una disputa personal ni mucho menos, es una diferencia de fondo sobre el rumbo que debe tomar Colombia, así hoy, por razones incomprensibles en unos casos e inconfesables en otros, no logremos para nuestro punto de vista el respaldo de muchos de los dirigentes llamados alternativos, quienes, parodiando al propio Petro “tengan en cuenta que su propia conciencia los atacará más en algún tiempo”.

*Representante a la Cámara por Antioquia (electo)

POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO



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