La izquierda en Medellín se agrupa para tratar de ser opción de poder

Conquistar un electorado tradicionalmente conservador es el difícil propósito de los grupos que representan la izquierda en las elecciones de octubre. Y es difícil porque este sector no ha sido respaldado por los electores. Por ejemplo, en 2015, el candidato del Polo Democrático, Héctor Manuel Hoyos, solo tuvo 9.400 votos.

Para ello, los precandidatos a la Alcaldía de Medellín avanzan en el primer paso. El excongresista Víctor Correa, por el Polo Democrático; el expersonero Jairo Herrán, de Colombia Humana; y el exsecretario de Gobierno Jesús Ramírez, del Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais); llevan semanas ajustando su coalición, de la que saldría un candidato que se anunciaría el 20 de julio.

Los tres, conscientes de la fortaleza de otros sectores políticos, confían en su alianza y en que, llegar al voto de opinión –fundamental en la elección de alcalde–, es la oportunidad para ganar el próximo 27 de octubre.

Lo que ya acordaron

Además de un candidato para la Alcaldía de Medellín, también hay consenso en que elaborarán una lista unificada para el Concejo de Medellín.

A pesar de las intenciones para que la alianza tenga alcances electorales y unidad para la Asamblea y la Gobernación de Antioquia, esto no ha sido posible hasta el momento, ya que el Mais estaría respaldando al exgobernador Aníbal Gaviria en su aspiración.

El mecanismo para elegir el candidato único a la Alcaldía será a través de un consejo de personalidades, que evaluará el recorrido, las propuestas y la hoja de vida de los precandidatos. Ese consejo se está conformando por estos días.

Según los tres aspirantes, consultados por EL COLOMBIANO, han avanzado en acuerdos programáticos en ambiente y en seguridad. Por ejemplo, una estrategia a la que quieren “dar un viraje” respecto a la administración actual, es brindar más oportunidades para los jóvenes y más inversión social.

“Nosotros vamos hasta el final, esto no es un cañazo para adherirnos con otros”, indicó Ramírez.

En la coalición también participan la Unión Patriótica, el movimiento Fuerza Ciudadana y el partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), en lo que los tres concuerdan en decir que es positivo abrirles espacio político, ya que dejaron las armas y es una manera de respaldar el Acuerdo de paz.

No quedarse en promesa

Que en Medellín los vean como una opción de poder y capaz de administrar la ciudad es el objetivo de esta coalición. Según Juan Carlos Arenas, docente del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, “para que una fuerza política se constituya en opción de poder tiene que combinar personal político calificado con prestigio ante la ciudadanía. Acá radica una de las debilidades de la izquierda en la ciudad: quienes la representan tienen que saltar ciertos umbrales de reconocimiento y además lidiar con la ‘imagen desfavorable’ con la que carga”, explicó.

Correa, Herrán y Ramírez ven un panorama más alentador. “La gente está cambiando, hay decepción con el gobierno de Duque, apertura política y el mismo Acuerdo de paz cambió muchas realidades. La gente está dispuesta a votar por las propuestas y no por ideologías, eso se vio en la consulta anticorrupción”, sostuvo Víctor Correa.

Herrán también está convencido de que la coyuntura actual les da una esperanza. “Las nuevas ciudadanías no tragan entero, son críticas, muy informadas y tienen mayor capacidad de análisis. Esas nuevas poblaciones quieren algo distinto, transformaciones de fondo. Si nos unimos, somos la opción”, puntualizó.

Ramírez afirmó que “no es cierto que Antioquia y Medellín hayan sido hipotecadas a ideologías atrasadas, que niegan la diversidad y que quieren reformar la Constitución, por ejemplo. Tenemos posibilidades, esa es nuestra lectura y nos la jugamos”.

El analista Arenas, concluyó sobre la alianza que “a pesar de que las posibilidades en relación con la Alcaldía para esta coalición parecen pocas en el presente, juntar fuerzas para reforzar las aspiraciones al Concejo puede ser un objetivo alcanzable que de rendimientos en el mediano plazo y que permita, de a poco, romper las barreras a las que se ha enfrentado el avance de la izquierda en la ciudad”.

No participar no es una opción. Casi que contra la corriente, la izquierda se aventura en una campaña por convencer a una población que ya ha elegido por pura opinión.



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